La fonología es la disciplina que se interesa por estudiar de qué manera los sonidos del habla se organizan y relacionan lingüísticamente en las lenguas humanas para significar. Dicho de otro modo, estudia cómo se estructuran los sonidos en cada lengua para poder transmitir significados, qué características de los sonidos del habla son importantes o pertinentes en los procesos de trasmisión de significados lingüísticos en las lenguas naturales.

Las unidades básicas con las que opera la fonología son los fonemas. A diferencia de los sonidos, que tienen una realidad física, material, los fonemas son entidades ideales, categorías abstractas, que existen psicológicamente en la mente de los hablantes. Por convención, los fonemas se representan entre barras oblicuas (entre antilambdas o diples se representan los grafemas):

(1) /kasa/ — <casa>

(2) /keso/ — <queso>

La fonología recurre al concepto de par mínimo para mostrar la capacidad que tienen los fonemas de distinguir significados en las lenguas. Un par mínimo está constituido por dos palabras de distinto significado, iguales en todo, salvo en un segmento o fonema diferenciador, por ejemplo:

(3) peso/beso

Estas dos palabras se diferencian exclusivamente por el fonema que aparece al comienzo de cada una de ellas, o más exactamente, por alguna de las características que conforman esos fonemas.

En efecto, cada fonema está constituido por una serie de características o rasgos distintivos. Se trata de rasgos caracterizadores de cada fonema, cuya modificación puede acarrear diferencias de significado en las palabras. El fonema inicial de /peso/ se caracteriza por tener tres rasgos: oclusivo, labial y sordo; el fonema inicial de /beso/ se define por ser oclusivo, labial y sonoro. Por ello, decimos más precisamente, que /p/ y /b/ se diferencian por un único rasgo distintivo (sordo-sonoro) y que esta diferencia puede generar cambios de significado como en el ejemplo anterior.

Mag. Marianela Fernández Trinidad